Arias Gonzalo

Noble y consejero de Doña Urraca.
A raíz del regicidio perpetrado por Bellido Dolfos, un familiar de Don Sancho, por nombre Diego Ordóñez de Lara, se dirigió a la muralla de Zamora y pronunció el famoso reto que nos han narrado los romances. Su argumento era que "quien a traidor sostiene es traidor como el que la faze". Y en consecuencia considera al pueblo de Zamora como traidor y les desafía en
duelo: "e tanbién a los muertos como a los vivos, e tanbién a los de naçer como a los naçidos".
Arias Gonzalo replicó que según la ley, quien desafía a una población deberá luchar contra cinco, uno tras otro. Y si los vence a todos, su opinión prevalecerá. Pero si uno de los cinco le vence, quedará como mentiroso. Y Diego Ordóñez aceptó.
Se hizo una tregua. Arias Gonzalo convocó al pueblo y preguntó si alguien había participado en el asesinato o tenía conocimiento de ello. Todos respondieron negativamente.
Y él regresó a su casa y preparó a cuatro de sus hijos para el combate, escogiendo el primer lugar. Doña Urraca le convenció para que no fuera y dejara su lugar a otro.  Su hijo menor exigió tal honor, y Arias Gonzalo mismo le armó. El joven, llamado
Pedro Arias, salió al campo y tras varias horas de combate, en que luchó con bravura, cayó muerto a manos de Diego Ordóñez.
Este gritó a Arias Gonzalo que le enviara otro hijo. Diego Arias fue el segundo y salió al campo. Luchó con igual bravura, pero t
ambién cayó muerto a manos de Diego Ordóñez, quien de nuevo clamó por el tercer hijo de Arias Gonzalo. Rodrigo Arias, muy experimentado en justas y torneos, corrió la misma suerte, aunque infligiendo varias heridas a Diego Ordóñez. Sin embargo, cuando Rodrigo Arias caía muerto en su caballo, dio un tajo con su espada que no alcanzó a Diego, pero rajó la cabeza de su caballo que se dio a la fuga, llevando a Diego Ordóñez fuera del campo.
A su regreso, a pie, para combatir con el cuarto hijo de Arias Gonzalo, los jueces del combate no lo permitieron, y quedó el desafío en tablas, ya que aunque Rodrigo Arias había muerto, Diego Ordóñez había sido llevado fuera del campo por su caballo desbocado. Y como no se pasó sentencia, no se consideró infamia sobre el pueblo de Zamora.
El cronista indica que el fin de Bellido Dolfos es desconocido. Se supone que Arias Gonzalo, a ruegos de Doña Urraca, le dejó salir de Zamora, donde se pierde su rastro, suponiéndose que fue a tierra de moros. Aunque otras Crónicas narran un final diferente.